Esta es la buena

He vuelto. Reconozco que inicié este blog con ilusión y ganas, con la esperanza de crear un espacio en el que debatir y hablar sobre algo que amo: el periodismo. Y sí, la pereza y el estrés del día a día pudieron conmigo. Soy, lo reconozco, una «sintecho digital». La expresión no es mía, es del gran @yoriento, que la semana pasada me habló durante una entrevista de la necesidad de tener un espacio en la Red. Entrevista, por cierto, interesantísima y que compartiré aquí en cuanto se publique en ABC. Y como no seguir un consejo de Alfonso Alcántara es como tirarse por un precipicio profesional, aquí estoy construyendo de nuevo este techo en el que cobijar mis pensamientos.

Pues bien, este es mi espacio y no voy a soltarlo. Es más, pienso escribir hasta que me duelan los dedos. ¡Bienvenidos! -otra vez-

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El mal gusto de Telecinco

Hace ya mucho que los de Mediaset nos tienen acostumbrados al “todo por la audiencia”, a hacer lo que sea para enganchar al espectador. Aunque ello suponga saltar la barrera de la ética y de las buenas prácticas periodísticas.

No soy de esas que han decidido eliminar Telecinco de su televisor -conozco algunos- por lo que de vez en cuando me topo con “Sálvame” en la sobremesa. Lo reconozco, es un programa perfecto para caer rendida en el sofá, recomendable si quieres una siesta corta pero intensa: te quedas frito de repente y a la media hora un chillido o una pelea te despierta mejor que cualquier canción del móvil. Infalible.

Pero al grano. El programa lleva una semana anunciando que uno de sus colaboradores abandonará el programa, dando a entender que se irá a las listas del paro. A modo de reality, los de Jorge Javier han creado un show en el que “tú decides quien se va” a su casa sin trabajo. Los colaboradores se nominan y la audiencia decide quien ha acabado su etapa en la cadena. Lógicamente, al final todo no es más que una broma de mal gusto.

No sé si los colaboradores lo sabrían, en realidad me da igual, pero me parece realmente despreciable que con la que está cayendo se bromee con temas como el trabajo. No sé, llamadme sensible, pero convertir en espectáculo un posible despido no me resulta cómico, y eso que yo soy de las que tiene trabajo.

Aunque claro, digo yo, que al señor o la señora que está en paro viendo el espectáculo desde casa poco le importará que el colaborador de turno deje de cobrar por gritar durante 4 horas. Yo lo hago muchas veces y a mi nadie me paga. Lo preocupante no es que Telecinco haga este tipo de cosas, sino que creo que han llegado a un punto de no retorno y que su política del “todo vale” irá cada día a más. ¿Qué será lo próximo? Apuesto a que en breve atarán a un colaborador a una silla y comenzarán a prender fuego a su alrededor, hasta que se queme por lo menos media pierna y entonces digan: era broma!!!!

Nace El Huffington Post

Ya podemos visitar la versión española del exitoso diario americano Huffington Post, dirigido en España por Montserrat Domínguez. Reconozco que entro con cierto recelo por  lo leído en el blog de José Luis Orihuela y en cuyo post me llama la atención la siguiente frase: “Es un modelo en el que casi todos ganan, salvo los periodistas y el periodismo”.

Sin embargo, me he llevado una grata sorpresa al encontrar a articulistas de lujo, como Emilo Onteveros o Alberto Garzón, en lo que conforma una especie de contenedor de lujo en el que se mezclan firmas de todo tipo. Sí, creo que es así como lo definiría, como un contenedor que, bien hecho y estructurado, puede tener bastante éxito y “cazar” a lectores ávidos de nuevas fórmulas e historias distintas. El Huffington va a ser, casi seguro, un duro competidor en este mercado ya por sí difícil.

Me comentó un compañero que en El Huffington trabajan unos diez redactores, con lo que, por mi experiencia en este mundillo, imagino que se pasarán el día volcando contenidos, subiendo vídeos o haciendo galerías de fotos. Esperemos que, poco a poco, en El Huffington haya hueco para buenas historias periodísticas y exclusivas. Habrá que esperar.

Especialízate o muere

Profesionalmente hablando, claro. He oído muchas veces (y comparto al 100% esta opinión) que en la especialización está la clave del éxito. Está en crear nuestra marca personal, en ofrecer algo. En ser diferentes. Así lo dice Noelia Ruíz  en este post, en el que habla de cómo no dejar a nadie indiferente y dejar huella.  Escuché hace poco a Yoriento hablar en una conferencia de cómo, en el caso del periodismo, «no eres nadie si no te especializas. La gente no busca periodistas en general, busca periodistas económicos, especializados en libros, en música…».

Estoy totalmente de acuerdo. Pero, ¿qué hacemos si no podemos especializarnos? Si somos periodistas de todo y, en general, nos dedicamos a contar historias, ya sean empresariales, sociales o políticas? No sé, no me queda claro cual es nuestra puerta de salida a un mundo que busca a quien le aporte lo distinto. Yo puedo aportarlo, mediante mi forma de escribir, de contar cosas y, precisamente, porque las historias que cuento suelen ser diferentes. Pero no dejan de enmarcarse dentro de un periodismo genérico en el que cabe casi todo.

Y yo me pregunto…¿no es eso también ser diferente? ¿No es ser profesional? Es decir, supongo que un periodista capaz de tocar varios palos puede ser valorado del mismo modo que un periodista que solo toca uno… No sé, son las dudas que me plantea esta compleja carrera… «Especialízate o muere». Yo no quiero morir…tampoco como periodista.